Truckfighters: “Al final, nuestro último disco no fue el mejor de la historia”

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En su camarín de Buenos Aires, los suecos se contradicen con respecto a la entrevista anterior. También adelantan “V” y rememoran sus anécdotas más penosas.

Por Fabrizio Pedrotti, para Rock.com.ar.

“¿La foto de la guitarra llena de sangre que publiqué en Twitter? Sí, es real”, dice Niklas “Dango” Källgren como si hablara de algo de todos los días. Y agrega: “A veces toco con tanta fuerza que se me cortan los dedos”. Si alguna vez viste a Truckfighters, vas a entender que es algo totalmente esperable. Pero algunas veces, las cosas se les tornaron todavía peor. ¿No nos creés? Seguí leyendo.

“Mientras grabábamos el video de ‘Mind Control’ me rompí la pierna, y estuve un año tocando con una venda”, comenta de nuevo Dango. Al lado suyo, el cantante y bajista Oskar “Ozo” Cedermalm lo mira con cara de lástima. De alguna manera, él le aporta seriedad al grupo. Pero no demasiada.

El dúo está en el tercer piso de Uniclub, apenas unos minutos antes de subir al escenario de un Uniclub lleno hasta reventar. “Ustedes tocan a las diez y media”, les informan en el medio de nuestra charla. El baterista del grupo, “El Danno”, practica con un pad en otra parte de los camarines, un poco alejado. Mientras tanto, Ozo y Dango comen conitos de maíz sin él.

Conociendo la historia de Truckfighters con los bateros, la escena tampoco es rara. Cuenta la leyenda que, durante una prueba de sonido en los Estados Unidos, Dango le robó la silla a Enzo (que ocupaba el puesto en ese entonces)… y el pobre terminó cayéndose al piso. “Yo me acuerdo. Es real, y más tarde terminó yéndose. ¡Por él tenemos tantos problemas con los bateristas!”, dice Ozo mientras lo mira. Pero Dango afirma que es sólo un mito. Y eso es parte del universo Truckfighters.

EXPRIMIENDO CADA GOTA DE SUDOR

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Al margen de tanta diversión, irse de gira con ellos puede ser extenuante. La banda llegó a Uniclub cerca de las ocho de la noche, y apenas pudo probar sonido. Antes estuvieron en Brasil y en Uruguay, y luego de esta noche vendrán Córdoba y Santiago de Chile. Hace tres o cuatro años, Ozo sufrió un pico de estrés extremo.

“Ya no me divertía tocar –señala-. Necesitás tener una luz interna que te diga lo que querés hacer, y tenés que sentirte inspirado. Lo mismo para escribir música. Como no encontraba ese brillo, y estaba demasiado atareado, necesitaba hacer algo totalmente distinto”. Así que la banda se distanció por unos meses.

“Estaba cansado de todo. Cuando se lo conté a Dango, me gritó –agrega-. Pero a veces no podés controlar tu cuerpo”.  “No me gustó que hiciera eso –admite el guitarrista-, y pensé que no fue lo mejor. A mí todavía no me sucedió algo así, pero quizás ahora sea mi turno”.

El grupo estaba en el medio de la grabación de “Universe” (2014), su exitoso último álbum, y mientras tanto seguía girando por todos lados. “Fue un período extremadamente intenso. Por varios años, el disco se convirtió en nuestra única meta –admiten-. ¡Nos consumió la cabeza! No podíamos sacarnos eso de la mente… era como si hubiésemos estado trabajando constantemente”. Después de todo, esa tenacidad los convirtió en la banda que son hoy.

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Tanto proceso valió la pena: el disco recibió excelentes críticas en todo el mundo y fue editado en nuestro país, una gran novedad para una banda sueca de stoner. Cuando el dúo fue entrevistado en su anterior visita a la Argentina, en 2012, dijeron que estaban grabando “el mejor álbum de la historia”. Hoy Dango piensa distinto: “Les mentí. Creo que el mejor fue ‘Mania’ (2009)”. Ese humor también es parte del universo Truckfighters.

Ozo sí opina que “Universe” es lo mejor de la banda, porque combina todos sus lanzamientos previos. Pero dice que el mejor de la historia es el que va a llegar este año. “Ya lo tenemos listo. Lo hicimos todo de principio a fin, casi sin parar. Igual nos llevó mucho tiempo, como cuatro meses. Primero grabamos la guitarra y el bajo, y luego la batería”.

-Por lo menos les llevó menos que el anterior. ¿Cómo podrías definirlo?

Ozo: Creo que es realmente muy complicado de describir. Queríamos hacer una pre-producción, pero las fechas nos pisaron los talones y directamente nos metimos al estudio. Es un poco más rudimentario en las baterías, más… ¿cómo decirlo?

-¿Más lo-fi?

Ozo: No, no… (piensa).

-¿Con menos micrófonos?

Ozo: No, con la misma cantidad, pero capturando el sonido ambiente…

-Más stoner, entonces.

Ozo: ¡Sí! (risas). Más setentoso, pero con todo muy al frente y muy pesado. Excepto por una canción, a todas las grabó El Danno. En la otra tuvimos de invitado a un amigo. Mi primer instrumento fue la batería, pero soy desastroso. No sirvo.

BUENAS NUEVAS

Mientras levanta la palma izquierda, Dango anuncia: “El concepto va a ser éste”. ¿Una mano? ¿Un cinco? ¿Los dedos? “Se va a llamar ‘Five’ –responde-. Grabamos nueve o diez canciones, pero al final quedaron seis o siete. Logramos un equilibrio: no hay temas largos como ‘Majestic’ o ‘Mastodont’, todos duran entre seis y ocho minutos”.

-¿Y las letras?

Dango: Lo que más nos afectó esta vez fue un manager que tuvimos por un año y que fue muy malo. Tuvimos que echarlo y desde entonces estamos peleados con él por asuntos legales. Nos perjudicó mucho.

Ozo: Una de las canciones habla sobre eso y otra sobre un detective privado, así que hay una gran variedad. La novedad es que no lo sacaremos con nuestro propio sello, sino que lo va a editar una gran discográfica de Europa. Todavía no podemos decir cuál, pero recibimos mucha ayuda de ellos. Tuvimos más tiempo para tocar y dejamos que se encargaran del trabajo extra.

-El estudio que tienen en Suecia, “Bombshelter”, se agrandó un poco en los últimos meses. ¿Qué le agregaron?

Ozo: Lo más llamativo fue una nueva consola. Es una mesa Soundcraft enorme, con 48 canales. Sólo usamos 16, pero se ve bien (risas)… ¡y suena perfecto!

Truckfighters acaba de lanzar “Live in London”, su primer disco en vivo. “Había muchos nervios antes de grabarlo, porque pensamos: ‘Tiene que salir todo muy bien’ –confiesa Ozo-. Sabíamos que cada cosita iba a escucharse. Como bonus, filmamos el concierto en HD para todos los que compren”.

Aquel show en Londres fue mejor que los que habían tenido en esa misma región. En 2009, el cantante se olvidó el pasaporte en su casa antes de salir para allá. “Pensé que Dango lo iba a agarrar, pero no lo hizo”, le reprocha hoy en broma. El trío no pudo tomar el ferry hasta Inglaterra, así que tuvo que irse a una embajada en Holanda para que le dieran un pasaporte temporario. “¡Manejamos como idiotas! –se queja Dango-. Igualmente tuvimos que cancelar el primer show, porque no llegamos”.

Las historias símil Spinal Tap no terminan ahí. Ozo también perdió su billetera en Brasil durante la gira sudamericana de 2012, y una vez los tres tuvieron que dormir en el piso después de un show en Italia. “Eso estuvo… un poco frío”, dice el vocalista. Además se sabe que el primer recital que dieron en su historia duró cuarenta y cinco minutos, ¡y tuvo una sola canción! Ese tema terminaría convirtiéndose en el famoso “Desert cruiser”, casualmente el que eligen para cerrar su concierto en Buenos Aires.

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“En esa época no teníamos otra cosa, así que no nos quedaba más remedio”, finaliza Ozo, mientras El Danno finalmente se suma a la charla y entre los tres miran con hambre el plato de comida que les acaban de traer. Ya son casi las diez y media, y después de todo, les espera una noche agitada. Pero por suerte no van a tener que dormir en el piso ni correr hasta la embajada para pedir un pasaporte, ¿no? Ese éxito, hoy, también es parte del universo Truckfighters.

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