The Neal Morse Band en el Vorterix: casi un baño de sangre

El grupo de rock progresivo llegó por primera vez a Buenos Aires. Por qué fue memorable.

Por Fabrizio Pedrotti, para Rock.com.ar.

Fotos: Damián Basile.

“¡Te voy a cortar el cuello!”. El gesto de Mike Portnoy es más que claro, y va para el técnico de sonido de la planta alta. Como todos sabemos, el baterista tiene sus días. Y aunque a esta noche la arrancó de buen humor, ahora no puede escuchar la voz de Neal Morse en sus monitores. Su enojo es indisimulable.

Todo sucede mientras la banda toca “Slave to your mind”, que abre el segundo disco de “The similitude of a dream” (2016). La nueva obra de Morse -basada en “The pilgrim’s progress”, de John Bunyan-, tiene sus puntos altos en los singles “The city of destruction” y “Too far gone”. Esos patrones melódicos son los que se repetirán durante el recital.

Aunque ya pasó algo más de una hora desde que Morse subió al escenario enfundado en su disfraz de peregrino, todavía falta bastante. El frontman, que llegó por primera vez al país con su proyecto solista, se calza diferentes camperas, guantes rasgados y lentes bifocales. Y hasta usa una linterna.

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El otro que tiene las prendas rasgadas es el guitarrista Eric Gillette, la revelación definitiva la banda. Durante “The road called home”, Portnoy le tira un palillo, que el violero agarra y le devuelve. Todo esto, desde una punta del escenario hasta la otra. El público festeja.

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En “Sloth” -título más que apropiado para los perezosos que Mike y el bajista Randy George pusieron sobre sus instrumentos-, Portnoy hace los gestos de quedarse dormido, de despertarse y de limpiarse la baba de la barba. Morse lo mira detrás de su máscara veneciana, también a tono de “The mask”.

Después de semejantes pasajes conceptuales, llega uno de los momentos más esperados: “The Battle”, en donde Mike Portnoy demuestra su virtuosismo. Una vez que termina “The similitude of a dream”, llegan los bises: “Author of confusion”, un pedacito del polémico “Agenda”, y el final épico con “The call”.

Sí, hubo problemas de sonido en parte del show, y Mike se enojó. Pero así y todo, el concierto estuvo altura de la leyenda de Neal Morse. Esperamos que Portnoy no le haya cortado el cuello a su sonidista, así pueden volver cuanto antes. ¡Hubiera sido imposible limpiar toda la sangre!

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