Grant Fitzpatrick: “Estar en The Cult es un sueño cumplido”

El bajista, que el año pasado llegó a Sudamérica, explica cómo logró formar parte de la banda.

Por Fabrizio Pedrotti, para Rock.com.ar.

Foto 1 - Aleksandar Kamasi
Foto: Aleksandar Kamsai.

Son las cinco de la tarde en Montevideo, y es un lunes atípico: por la vereda de la capital uruguaya divagan los oficinistas, los obreros y los alumnos de las escuelas. Pero la mayoría ignora que, a pocos metros, se hospeda una banda histórica.

Ian Astbury y Billy Duffy son los líderes de la comitiva. Mientras el primero se queda encerrado en su cuarto durante toda su estadía (lo que hace sospechar que está de mal humor), Duffy pasea por la ciudad con el mejor de los ánimos. Cuando regresa al hotel, a su lado están Damon Fox -segunda guitarra- y el bajista Grant Fitzpatrick.

John Tempesta, el baterista, ya estaba descansando en su habitación, luego de haber sido entrevistado por este mismo periodista (ver nota).

“¿Me esperás que ya vuelvo?”, pregunta Fitzpatrick. Por suerte, dentro del hotel hay aire acondicionado, tragos, y sofás sorprendentemente cómodos. Claro, Grant: ¡te aguantamos todo lo que haga falta!

LA MONTAÑA RUSA DEL ROCK

Fitzpatrick es australiano, y forma parte de The Cult desde 2015. Luego de la salida de Chris Wyse -el bajista que más tiempo había permanecido en el grupo- hacía falta un reemplazo a la altura. Y Grant lo estaba. Pero hasta que llegara a ese lugar, la vida le iba a dar miles de vueltas.

“Cuando me mudé a los Estados Unidos, tuve la suerte de que mi banda (Mink) le abriera un show a Perry Farrell, que en ese momento tenía Satellite Party. Jane’s Addiction había sido una gran influencia para mí, sobre todo con un bajista como Eric Avery. Los había visto en Brisbane, en 1991, durante la gira de ‘Ritual de lo Habitual’, ¡y estaban agarrándose a piñas sobre el escenario! Pero me volaron la cabeza. Años más tarde, me enteré de que Nuno Bettencourt, que también era conocido mío, tocaba en Satellite Party. Así que Nuno me presentó a Perry, que era mi héroe… y me quedé mudo. Gracias a eso, estuve de gira con Farrell y con Bettencourt. Farrell me dio un consejo: que me mudara de Nueva York a Los Ángeles, porque ahí había más trabajo”. Eso hizo.

Más tarde, el guitarrista de la banda de Fitzpatrick -Nick Maybury- le presentó a Matt Sorum, exbaterista de Guns ‘N Roses y de The Cult. “Tocar con Matt me empezó a gustar. Hacíamos AC/DC y ese tipo de rock. Sorum sabía que yo usaba mucho la púa, al igual que Jamie Stewart -el bajista histórico de The Cult-”. Ese dato iba a ser fundamental.

Al poco tiempo, Billy Duffy e Ian Astbury empezaban a buscar un nuevo bajista.

LA LLAMADA

Foto 2

Acá es donde la historia se vuelve tumultuosa. “Yo estaba sin trabajo, pero a punto de salir de gira… ¡como vendedor de remeras!”, dice Grant.

Justo una semana antes de salir a recorrer el globo como merchandiser, recibió un mensaje de texto. “Era Billy Duffy, invitándome a audicionar para ser el bajista de The Cult. Obviamente, me parecía una joda”.

Pero resultó ser verdad. ¿Lo mejor de todo? “Billy le había consultado a dos amigos suyos si conocían un bajista, y uno de ellos era Matt Sorum. Ambos me nombraron a mí, por lo que Duffy no dudó en llamarme”.

“Tenía muchos nervios, porque estaba sin trabajo y realmente necesitaba laburar. Además, The Cult era una banda que me súper importaba -narra-. Me tenía mucha confianza, pero igual me puse nervioso. Al final todo funcionó, y Billy Duffy me dijo que era justo lo que necesitaba. Así que desde que llegué a los Estados Unidos, pasé por Nuno Bettencourt, que me llevó a Perry Farrell, que me llevó a Matt Sorum, y terminé con Billy Duffy”.

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-¿Cuántas audiciones tuviste con The Cult?

-Dos. Cuando me confirmaron que quedé, fue un día hermoso. Los primeros meses estuve nervioso, pero en un buen sentido, porque pensaba: “Wow, estas canciones me inspiraron”. “Wild flower” es realmente muy importante para mí, y lo fue desde que tenía quince. Me encanta todo lo nuevo que hicieron, pero cuando salió “Electric”, fue tan directo y rockero… Al escuchar ese disco, me di cuenta de que me gustaba porque sonaban similar a AC/DC, pero con un toque alternativo. Pensaba: “Esto es una mezcla perfecta de rock clásico y de post-punk”. Cuando me dieron el trabajo, lo principal para mí fue ser fiel a lo que habían grabado Jamie Stewart, Chris Chaney y Chris Wyse. Más que nada por los fans.

-Porque vos habías estado en el lugar de fan, ¿no?

-Sí. Cuando era chico, a todos les gustaba Metallica, el pop, el new wave y ese tipo de cosas. En mi escuela éramos pocos los fans de The Cult. Así que cuando veo a los seguidores en los shows, sé que algunas fueron esas personas; o que lo son hoy. Veo a chicos muy jóvenes en los shows, y saben las letras de Electric, de Love y de Hidden City. En Brasilia había un nene de ocho años al frente mío, y cantaba las letras de “Dark Energy” y de “Birds of Paradise”. Fue fantástico, porque amo esos temas.

BUSCANDO LAS TABLATURAS EN INTERNET

-El primero que audicionaste fue “Wild Flower”, y sé que había otras 40 canciones en la lista de ensayo. ¿Cuáles tuviste que aprenderte?

-Debería buscar el e-mail de Billy, pero estaban “For the animals”, “Hollow man”, “The wolf”… más que nada, el material más nuevo. “Spiritwalker” también, que es una de mis favoritas, junto con “Horse nation”. Cuando me sumé, a esta última siempre la poníamos como tercera o cuarta canción en los shows. Estar en una banda como ésta, es un sueño cumplido. Tengo muchísimo respeto por lo que hicieron Ian Astbury y Billy Duffy. Espero que mi laburo también los deje contento a ellos, así como a John Tempesta y a Damon Fox. Pero la máxima recompensa viene desde los fans, cuando me dicen: “Eso es lo que queremos, lo que nos gusta”.

-¿Cuáles fueron las canciones que más te costaron?

-Casi todas me resultaron fáciles. Pero las líneas de bajo de “Sonic Temple” son tramposas, porque están en un segundo plano en la mezcla. “Fire Woman” es muy elaborada, y no lo notás así nomás. Creo que fue el disco que me tuvo más tiempo diseccionándolo. Incluso tuve que mirar las tablaturas que habían en internet.

-¿Billy Duffy no te envió las partituras?

-No, para nada (risas). Pero no me fue tan complicado, porque estoy acostumbrado a ese tipo de laburos. Otra de mis metas era que me salieran bien las canciones de Chris Chaney y de Chris Wyse, porque ellos podían llegar a ver a The Cult en Los Ángeles, y no quería defraudarlos.

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-Si fuera por vos, ¿qué temas agregarías a la lista?

-Me gusta “War”, y amo el disco de la cabra -de 1994-, pero definitivamente uno de mis favoritos es “Siberia”. Estuve intentando que lo hiciéramos, aunque no me dieron bola. Lo amo porque suena ochentoso y dark a la vez, y amo el groove de Tempesta. Pero es una banda tan prolífica, que podría estar horas eligiendo.

“‘¡Tenemos que irnos a la prueba de sonido!”, grita Damon Fox cuando pasa al lado de Fitzpatrick, que saluda cordialmente antes de retirarse. Antes de irse, Grant pregunta: “¿Cómo son los fans argentinos?”. Sólo faltarán unos días para que conozca la respuesta.

Esa noche, The Cult actuará en La Trastienda de Montevideo, después de más de un cuarto de siglo sin haber pisado Uruguay. Arriba del escenario, lo que más se notará será la sonrisa y el disfrute de Grant Fitzpatrick.

Definitivamente, The Cult y él estaban destinados a encontrarse. Esperemos que sea para largo.

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