Charlie Benante, de Anthrax: “Tocar en vivo me resulta doloroso”

El baterista habla sobre la enfermedad que lo lleva a perderse decenas de shows. También analiza el nuevo DVD del grupo, “Kings among Scotland”, y adelanta la reedición de “State of euphoria”.

Por Fabrizio Pedrotti, para Rock.com.ar.

“Por suerte Gene Simmons aprobó la portada de nuestro último disco en vivo -explica Charlie Benante del otro lado de la línea, en referencia al “tributo” que le rindieron a Kiss-. ‘Rock and Roll Over’ (1976) es una de mis carátulas favoritas de la historia, y aún me emociona hoy. Así que quería homenajearlos. Me junté con Steve Thompson -que también trabajó con Iron Maiden, Motörhead y Slayer-, le expliqué la idea y le dije que quería que usara los mismos colores que en ‘For all kings’ (2016)”.

Luego, llegó el momento de mostrarle el pastiche a Kiss. “Lo charlamos internamente y decidimos que Scott Ian se lo mandara a Gene”, agrega el baterista. La respuesta de Simmons los sorprendió: “Nos dijo que le encantaba, y que sentía que nosotros difundíamos a Kiss más que ellos mismos (se ríe). Eso me puso feliz, pero a la vez conocen nuestra historia y entienden que crecimos con su música, haciendo covers de ellos desde el principio. Saben que no estamos fingiendo”.

-¿Y qué hubieran hecho si él no aprobaba el diseño?

-(Piensa). Creo que lo habríamos usado igual, y luego le hubiéramos pedido disculpas (se ríe).

“Kings among Scotland” salió el 27 de abril de 2018 a través de Metal Blade y Megaforce. El DVD fue grabado el 15 de febrero de 2017, e incluye el concierto completo de Anthrax en el Barrowland Ballroom de Glasgow, Escocia. Además hay entrevistas, behind the scenes y grabaciones en hoteles y colectivos de gira. El film fue dirigido por Paul M. Green (Opeth y The Damned), y se usaron 17 cámaras, grúas y Go-Pros.

También está disponible una versión en doble CD -que se puede oír en plataformas como Spotify y Deezer-, con la mezcla del productor Jay Ruston (Stone Sour, The Winery Dogs, Adrenaline Mob, Sons of Apollo y discos previos de Anthrax).  

-¿Qué diferencias encontrás entre la grabación de éste DVD y la de “Chile on Hell” (2014)?

-Está bueno compararlos. Cada vez que tocábamos en Chile, terminaba el show y nos preguntábamos: “¿Por qué no dejamos un registro de esto?”. Así que dijimos: “la próxima, hagámoslo sin falta”. Queríamos captar la emoción y la pasión de los fans de allá, y tuvo un color especial. También estábamos muy nerviosos, porque nunca sabes qué puede pasar: cada vez que tocamos ahí, vimos comportamientos muy locos del público. La primera vez dijimos: “¿Deberíamos parar?”. Pero ahora se volvió parte del show, y es genial que haya quedado documentado. Y con respecto al nuevo, es especial porque Escocia fue uno de los primeros lugares en abrazar a Anthrax y en darle su lugar. Queríamos retribuirlos por eso, y mostrar la pasión que ellos también tienen por el metal, por la música y por nosotros.

-¿Cuáles fueron las “rarezas” que decís que vieron en Chile?

-El público estaba absolutamente loco, tanto que varias veces superó el volumen de la banda. Ese show -en el Teatro Caupolicán, en 2013- fue el tercero que Jon Donais dio con nosotros… así que él estaba nervioso, y nos lo contagió (risas). Pero está bueno sentir eso cuando estás por subir al escenario. No tiene mucho sentido estar relajado, a veces querés adrenalina.

ANTHRAX1

-Volviendo a este último DVD, habían empezado la gira tocando “Among the living” (1987) en el orden original, pero en un momento te aburrió y lo cambiaron. ¿Qué pasó?

-Cuando nos metíamos en las canciones más “raras” del disco, veía que bajaba un poco la euforia del público. Así que me pregunté por qué lo estábamos haciendo así y siendo tan predecibles. De alguna forma quise sorprender a la gente, y que pensaran: “Ahora viene tal tema”… ¡y que no fuera así! Y se volvió mucho más interesante y copado. Nos costó un par de shows, pero creo que valió la pena y funcionó mucho mejor.

-¿En qué canciones bajaba el entusiasmo del público?

-La primera era ”Horror of it all”, que es bastante larga y habla sobre las pérdidas de tus seres queridos. Fue una de la que escribimos sobre Cliff Burton, y casi no la habíamos tocado en vivo. La otra fue “One world”, una de mis favoritas de “Among…”, pero que por alguna razón tampoco la hacíamos. Cuando empezamos a incluirlas las disfrutamos de nuevo, y nos dimos cuenta de que las extrañábamos. Y para las giras que se vienen, vamos a tratar de meter más canciones de “State of euphoria” (1988).

STATE OF EUPHORIA, VERSIÓN 2.0

ANTHRAX3

En 2018, uno de los discos más importantes de Anthrax cumple treinta años. Y aunque es un álbum muy querido por los fans, la banda siempre se mostró disconforme, porque sintió que se había grabado a las apuradas. “Estos meses pasé mucho tiempo escuchando el disco de nuevo, y empecé a apreciarlo por lo que fue en aquel momento -responde Charlie cuando es consultado al respecto-. Todavía sigo pensando que fue hecho muy rápido, pero ahora lo disfruto y ya no soy tan crítico, ¿sabés?”.

“State of euphoria”, que fue disco de oro y que contiene canciones como “Be and, end all” y el cover de “Antisocial”, va a recibir una reedición acorde a su importancia. “Ya está todo remasterizado, e incluiremos lados B, además de temas en vivo y demos. Lo interesante es que mostraremos la evolución de las canciones: cómo nacieron los riffs, luego pasaron por los ensayos, después fueron grabados como demos y finalmente llegaron al estudio”.

El remaster fue encarado por Paul Logus, que también trabajó en los últimos dos discos de estudio de Anthrax -”Worship music” (2011) y “For all kings”-. “Es uno de los mejores en lo suyo”, explica Benante. “A veces agarra algo que no suena tan bien y lo potencia al 100%”. Según el baterista, lo más probable es que la portada original de “State…” se mantenga intacta en la reedición.

En cuanto al lanzamiento, Charlie dice: “Está todo listo, sólo estamos esperando que Universal nos dé una fecha. Estuvimos esperando y esperando, ¡y ellos se estuvieron rascando el culo! Es bastante fastidioso. Ojalá que salga este año, porque sino se pierde el sentido del aniversario”.

-Al poco tiempo de “State…” compusieron “In my world”, un tema en el que se referían a sus momentos oscuros como banda. ¿Aquel período fue así?

-Fuimos muy afortunados con muchas cosas que pasaron, y muy desgraciados con otras. El tour de “State of euphoria” fue una etapa muy positiva, y estábamos contentos por lo que nos había sucedido con “Among the living” y “I’m the man” (1987). Pero hay un montón de historias oscuras dentro de los grupos. En la vida vas a experimentar días feos, porque eso es normal y somos humanos. Ahí nos sentíamos realmente en un estado de euforia, muy felices, porque años antes ni siquiera éramos una banda. Y ahí estábamos en 1988, tocando con nuestros grupos favoritos, como Iron Maiden y Motörhead. Parte de lo negativo era la gente que nos quería “bajar de un hondazo” por parecer tan felices, por usar aquellas bermudas o por poner fotos nuestras con skateboards… trataban de rebajarnos absurdamente. Esa fue una reflexión que hicimos al llegar “Persistence of time” (1990), y ahí sí estábamos encaminándonos hacia un sonido más oscuro.

-Llegados los 2000, John Bush y Joey Belladonna parecían entrar y salir de la banda. Hasta analizaste la posibilidad de que ambos grabaran en un disco doble. ¿Fue una posibilidad real?

-No me acuerdo de eso…

-Lo contaste en una entrevista de 2006 con la revista francesa “Heavy Music”.

-Recuerdo haber dicho de hacer una gira del estilo “once in a lifetime”, con cada uno cantando su mitad del concierto.

-¿Y por qué no sucedió?

-No creo que haya sido tan buena idea (se ríe).

CUANDO EL CUERPO HABLA…

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Desde hace casi dos décadas, Charlie Benante sufre del “síndrome del túnel carpiano”, una dolencia que se caracteriza por un entumecimiento y hormigueo de la mano y el brazo. Aunque existen varios tratamientos para hacerle frente, la enfermedad se complica si sos uno de los bateristas más rápidos del thrash metal.

“Cuando tenés 22 años y das un show atrás del otro sin descanso, es lógico que en algún momento te llegue algo así. Y a mí me pasó -agrega Benante-. Mi situación actual es la misma que hace un tiempo: puedo tocar sólo dos o tres semanas, y luego necesito descansar las manos antes de volver. Un montón de colegas sufren lo mismo, y creo que es por el abuso que hicimos en vivo”.

-¿Cambiaste tu técnica después de sufrir algo semejante?

-Sí, lo hice: modifiqué la posición de la batería, la forma en la que me siento y en la que toco. Eso me ayudó un montón, de hecho.

-¿Cuál es el panorama para los próximos años? ¿Creés que vas a mejorarte?

-(Piensa). Supongo que voy a sufrir esto por el resto de mi carrera, y no quiero llegar hasta el punto de no poder tocar más nada, ¿sabés?

-Supongo que, dentro de lo malo, fue un “alivio” enterarte a tiempo y poder tomar precauciones…

-Oh, absolutamente. Creeme: lo peor es estar en el escenario y no sentir más la mano en la sexta o séptima canción, y que esté completamente dormida. Tocar en vivo me resulta doloroso. Y para poder seguir con el show llegué a meter mi mano en un balde con hielo entre los temas, e incluso me puse un montón de otras cosas en la mano para continuar. Hasta que llegó un momento en el que dije: “No puedo tocar más estando así”.

-Agarraste este problema hace unos cuantos años, ¿verdad?

-Sí, hace quince, pero me jodía sólo de a ratos. Me traté con acupuntura y un montón de cosas, pero todos sabíamos que eventualmente este día iba a llegar. Nunca quiero sentirme así de nuevo.

-El lado positivo es que pudiste ponerte a trabajar más en el costado operativo de Anthrax: desde laburar las portadas, hasta componer temas mientras el grupo está girando.

-Sí. Les pido perdón a algunos fanáticos que se decepcionan porque no estoy en todos los tours, pero prefiero estar ahí la próxima vez… (Piensa y se quiebra). No sé, es una cosa difícil. Es algo muy sensible para mí.

-Anthrax toca muchísimo. En lugar de contratar bateristas suplentes -como Jon Dette y Gene Hoglan-, ¿no pensaste en acortar los tours?

-Me encantaría que pudiéramos hacerlo, sería el balance perfecto. Es como el caso de Metallica, que tocan dos shows y dejan un espacio en el medio. Ellos pueden, nosotros no.

-¿Por qué?

-Porque tienen muchísimo más dinero que Anthrax (risas).

UN DISCO QUE PROMETE

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Desde la llegada del guitarrista Jonathan Donais, un entusiasmo especial sobrevuela a la banda. Una prueba de eso es que el bajista Frank Bello comenzó a frecuentar “noches de jams” en pubs, en las que testea sus maquetas frente al público mucho antes de presentárselas a sus compañeros.

A Benante, en cambio, le gusta recibir el feedback a través de las redes sociales. Por eso, cada vez que tiene un buen riff -recordemos que también es guitarrista-, lo comparte en su cuenta de Instagram. “Definitivamente, esos pedacitos de temas van a estar en el próximo disco”, admite confiado.

-En los ‘80 componías pensando deliberadamente en las partes que serían para los pogos y las denominadas “war dances”. ¿Seguís haciéndolo a conciencia?

-Definitivamente. Escribo de esa forma al 100%, poniéndome del lado del público y pensando qué es lo que quieren sentir, ver… cosas como esas. Siempre creí que, para cualquier artista, es importante ponerse en la piel de la audiencia. Y disfruto del feedback de las redes. Escribo canciones todos los días, hasta puedo estar manejando y que una idea se me venga a la cabeza, así que la grabo en el teléfono. No quiero que una gran melodía se me termine olvidando. Jon es tan genial que tuvimos que alargar canciones de “For all kings”, porque lo que él estaba “expresando” necesitaba más tiempo y espacio.

-¿Qué temas se extendieron?

-Una parte del solo de “Evil twin”, y también “You gotta believe”. Sentimos que necesitábamos más lugar, así que dijimos: “Sí, adelante”. Cuando veo a Dave Matthews Band, que hacen un género totalmente distinto, disfruto que agarren los temas y les den su tiempo para que se desarrollen y fluyan. Una vez hablé con el baterista, Carter Beauford, y le pregunté cómo sabía cuánto tiempo darle al violinista, al saxofonista o al guitarrista. Me respondió: “Siempre lo tomamos así: si él tiene todo esto para ‘decir’, dejamos que lo haga. Y cuando termina, nos damos cuenta”. Esa es una de las cosas más lindas de ser músico: el poder expresarte todo lo que quieras. Si tenés algo para contar… ¡entonces andá y hacelo!

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