Accept en Flores: siempre con un as bajo la manga

Los alemanes llegaron a Buenos Aires por segunda vez en menos de un año, y volvieron a demostrar por qué son uno de los grupos más profesionales del metal.

Por Fabrizio Pedrotti, para Rock.com.ar.

Cuando falta sólo media hora para el concierto de Accept, uno de los cuatro paneles que están sobre el escenario se cae. Las placas están armadas con varillas de metal y una gran tela. Aún así, el estruendo ante el “derrumbe” es significativo y más de uno se da vuelta a ver qué ocurre. Parece que uno de los tornillos que había en la escenografía -basada en la tapa de “The rise of chaos” (2017)- estaba flojo.

Pero el Tornillo que sube apenas comienza “Die by the sword”, en cambio, está mucho más ajustado. Aunque ya se dijo hasta el hartazgo, esta versión de Accept no tiene nada que envidiarle a la de hace treinta o cuarenta años. Sobre todo porque son uno de los pocos grupos que pueden tocar en Buenos Aires dos veces en menos de un año, ya habiendo presentado su disco nuevo.

Accept @ Teatro de Flores [18.10.2018]

Analicemos las razones por las que el público los sigue eligiendo: más allá de las cuestiones musicales, tanto ellos como su staff están dentro de los más profesionales. Una prueba de esto es que cuando hay una pequeña falla en el micrófono de Mark Tornillo al final de “Stalingrad”, no hace falta que el cantante haga demasiados gestos ni piruetas para que el técnico lo arregle.

Lo mismo con el guitarrista Uwe Lulis, que en “Restless and wild” tiene complicaciones con el suyo y se soluciona al instante. No es un dato menor, ya que los coros son una parte muy importante del show de Accept, sobre todo en temas como “Analog man” o “Teutonic terror”, en donde los cuatro músicos -además de Tornillo- aportan sus voces. Tampoco hace falta que Lulis les avise a los plomos cuando una bandera cae justo en el medio de su pedalera, porque es retirada al instante.

Accept @ Teatro de Flores [18.10.2018]

Mientras suena “Shadow soldiers”, un grupo de amigos se lamenta en el baño de El Teatro de Flores por la situación del género. “¡Tenemos miedo de que se acabe el metal!”, dicen, haciendo referencia a la separación de Slayer, al final de Black Sabbath y al inminente retiro de varias leyendas. “Además va a ser el último año en el que vengan tantas bandas. Hay que aprovechar”, le responde otro, mientras agrega que Wolf Hoffmann “es el Bruce Willis del metal, y no necesita una melena. ¡A esa bocha le sobra pelo!”.

Justo en ese momento, el violero mete el ya conocido solo en el que juega con la música clásica, mientras usa “The vomiting cow”, esa combinación de efectos tan propia. Hoffmann no para de sonreír nunca, ni a las cámaras ni a los cientos de fanáticos. Se nota que realmente disfruta, que por estas dos horas no le importa nada más y que la energía le sobra. Si bien es cierto que, con 58 años, es relativamente joven a comparación de los miembros de las bandas pioneras -como Judas Priest o Deep Purple-, su estado físico y su técnica también son envidiables.

Accept @ Teatro de Flores [18.10.2018]

En “Up to the limit”, un fan irrumpe agresivamente en el escenario, tumba una de las placas de la escenografía -la misma que se había caído antes- e intenta abrazar a sus ídolos. Ahí es cuando salen dos plomos de cada lado, lo agarran y lo bajan a la fuerza. El incidente dura menos de cinco segundos, y al instante se vuelve a levantar la escenografía como si nada hubiera pasado. Aunque Tornillo hace una pequeña referencia a lo ocurrido, esa es otra muestra del profesionalismo de Accept: lo que sucede sobre el escenario, se queda sobre el escenario.

Accept @ Teatro de Flores [18.10.2018]

El último de los méritos del grupo está en no aferrarse al pasado: de veintiún canciones -incluyendo un final improvisado con “I’m a rebel”-, diez son de la “nueva etapa”, o sea de 2010 en adelante. Discos como “Blood of the nations” (2010), “Stalingrad” (2012) y “Blind rage” (2014) les dan la posibilidad de no hacer un tributo a lo que alguna vez fueron, sino de festejar lo que son hoy.

Accept vive un presente maravilloso, y ese es otro ingrediente fundamental para su éxito. Con casos así, no importa cuántos intenten romper la escenografía ni sabotear el show: ellos siempre tienen un as bajo la manga.

Puntaje: 9.

Fotos: Víctor Spinelli. 

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