DJ Rasflek: “A pesar de todo, Cromañón benefició al reggae”

(Texto publicado en la revista Dale). El creador de “Buenas Vibraciones”, un proyecto que difunde a decenas de artistas, cuenta cómo incidió el incidente en la popularidad del género.

Por Fabrizio Pedrotti.

La base de operaciones de Sebastián Gómez está sobre la avenida Santa Fe, en una galería bastante amplia. Su oficina está plagada de afiches y folletos de los recitales que produjo y de sus bandas amigas, y se mezcla con los sobres de las gacetillas que piensa entregar a los medios.

Gómez llegó al reggae en 1999, por una entrevista que le hizo a Pety, cantante de Riddim, para su programa de radio. El vocalista le mostró qué pasaba con el género en la Argentina, y descubrió que había un montón de bandas argentinas que estaban creando una nueva generación más allá de Los Pericos, Los Cafres y La Zimbabwe.

Rasflek, como se lo conoce artísticamente, descubrió que el estilo se podía aprovechar a nivel cultural, y a su programa llegaron muchas bandas de reggae. Con varias se vinculó a nivel laboral: fue prensa de Riddim y Nuevas Raíces; y manager de Dancing Mood y Actitud María Marta, que en esa época eran muy nuevas. Sin darse cuenta, se convirtió en un fanático del género: “La música jamaiquina tiene eso, te gusta o no te gusta. Estás adentro o afuera, pero cuando estás adentro no podés parar”, afirma desde su escritorio.

Uno de los mayores aportes que le hizo al género fue crear el proyecto “Buenas Vibraciones” (una serie de discos en donde recomienda grupos y solistas), que tiene su espacio los jueves a las 21 por FM La Siglo (100.3).

¿Cómo nació “Buenas Vibraciones”?

Como un ciclo. Con mi programa hacíamos fiestas, así que se me ocurrió armar un club de reggae. Después de pasar por los barrios de Caballito y Monserrat llegué a San Telmo, donde se hizo todos los viernes y duró cinco años. La gente ya iba a un club, no importaba qué banda tocaba. Las entradas costaban $5. Una noche tocaron Sinsemilla, Nonpalidece y Dancing Mood, y no lo llenaron; se dio el regreso de Lumumba (grupo comandado por Fidel Nadal) y pasaron Papashanty de Venezuela, Abuela Coca de Uruguay y los estadounidenses Stuck in a Groove. Era una época mucho más hippie y rústica. Alguien lo tenía que hacer, y supe armarlo en el tiempo indicado.

¿Cuándo empezás a ser conocido como DJ Rasflek?

En 2004. El apodo surge por la combinación de rasta + “flek”, que era un sobrenombre que tenía de chico. Nació como un juego, y no tiene ninguna connotación bíblica. Por esa época, era el productor del ciclo, pero no me involucraba como DJ.
Después, empecé a hacer compilados “enlatados” y ponía en los folletos “DJ Rasflek: música y selector” (sinónimo de disc jokey). Era un gran mito porque yo estaba en la puerta y nadie sabía quién hacía eso. Al principio lo ocultaba, solo mis amigos más íntimos sabían que era yo. Mantuve esa “misticidad” por dos años, y se fomentó el mito de un DJ pseudo-virtual que dejaba la música entre las bandas. Escuchaba a algunos músicos decir: “Yo lo conozco, el tipo es de otro país” (risas).

Al tiempo, muchos empezaron a preguntarse de qué se trataba ese ciclo que movía a la cultura rasta de Buenos Aires. De la productora Proyecto Under (en ese momento con Zeta Bosio) lo llamaron porque querían tener una reunión con él, y le dieron la idea de plasmar en discos toda la carga creativa del ciclo.

Hoy se prepara para lanzar el quinto volumen de “Buenas Vibraciones”, el compilado de reggae más federal del país, que incluye canciones de grupos como Reggae Rockers, Satélite Kingston y Chala Rasta. Las mayores virtudes del proyecto fueron el reconocimiento en el interior y la posibilidad de dar a conocer a muchas bandas. “Si sumamos la cantidad de grupos que participaron en estos años, tenemos casi cien. Recomendar tantos en diez años es un montón”. El DJ ya tiene pautadas presentaciones en Salta, Jujuy, Río Negro, Neuquén y Misiones, y prepara un documental sobre la iniciativa.

¿Cómo le pegó Cromañón al reggae?

Re bien, lamentablemente. Siempre me preguntan por qué creció el género, y esa tragedia tuvo mucho que ver. Fue un antes y un después para el reggae. En ese entonces había muchas bandas de rock barrial, y todos iban a ver ese circuito. Esas formaciones se separaron porque no encontraban lugares para tocar, ningún productor quería tomar ese segmento de bandas por el antecedente de Cromañón. En busca de “paz”, el reggae ganó mucho terreno, por una generación de chicos que querían otro tipo de mensaje, y que encontraron en el reggae una salida artística y espiritual.

Pero por otro lado, muchos lugares para tocar cerraron…

Sí, hubo que reinventarse durante muchos años para encontrar un abanico de locales donde presentarse. Hay más cantidad de materia prima que recursos para salir a explotar, existen 500 bandas para tocar en 30 lugares. Entonces, queda el que más recursos tiene y el que mejor trabaja. El que llega es el más astuto e inteligente.

¿Qué diferencias ves entre el reggae hoy y hace unos años?

Las bandas se aggiornaron: algunas que sonaban de una manera más básica están más interiorizadas. En búsqueda de diferenciarse de los demás, los grupos mejor capacitados -con recursos e ideas- hicieron la diferencia y marcaron un camino. Son los seis o siete que gozan de buena salud: tocan con las bandas internacionales, sus temas suenan en todos lados y las grandes productoras editan sus discos. Son “bandas bisagras”, como lo fueron Dancing Mood por su ska jamaiquino, y Riddim por su manera de ejecutar el roots.

El sound system

Para Rasflek, el género sound system (que consiste en un selector que pone música y un vocalista que canta sobre esa pista) es una puerta más para mostrar el reggae en el mundo. Gómez, que tuvo la suerte de hacer giras por México, Brasil, Chile y Paraguay, cuenta: “En México, aunque no hay tantas bandas, hay mucho sound system, y el DJ tiene mucho más protagonismo que los grupos, quizás porque no tienen tan buenos ejecutores del reggae como en nuestro país. Bien trabajada, esa escena puede tener mejores resultados que una banda”.

En la Argentina no solo preferimos ver grupos, sino que además somos amantes del roots. Según Rasflek, el 85% de las formaciones de reggae en la Argentina toca ese sub género.

El DJ, que gira por muchos lugares del país, se puede dar el lujo de ir a Salta, Tucumán y Jujuy con dos cantantes y hacer su show. “Para un productor, llevar una banda de once personas es imposible, pero sí puede llevar a tres, y tiene varios recitales diferentes: uno del selector y dos de los cantantes. Es un recurso que tiene el reggae para mostrar una escena y descubrir a nuevos artistas”. Diez años atrás, era algo impensado.

Foto: Tatiana Daniele.

Publicado en la revista Dale en noviembre de 2011.

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