Viticus: “Babasónicos dice que hace rock, pero miente”

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El grupo liderado por el exbajista de Riff cumple una década. Vitico y su hijo Nicolás hacen un repaso de lo que fueron estos años, y disparan contra la banda de Adrián Dárgelos.

“Nos hicimos de abajo, con toda la ley. Al principio cruzábamos nuestros equipos y la batería en un bote por Luján antes de cada show. Si lo pensara ahora, no sé si lo haría. A veces tocamos 20 o 30 personas, pero siempre seguimos adelante, convencidos de lo que nos gusta”, recuerda el bajista Víctor Bereciartua sobre los inicios del grupo que fundó en 2002. En esta década, Viticus pasó por todo: cambios de integrantes, shows en el extranjero, cuatro discos, un DVD, y más que nada, mucho pero mucho rock.

Por más que tocaste en una banda consagrada como Riff, empezaron de cero.

Vitico: ¡Absolutamente! Además hubo inconvenientes como aquella tragedia (por Cromañón) que hizo que se cerraran casi todos los lugares que había para tocar. Pero es un placer estar acompañado por mi hijo Nicolás Bereciartúa (guitarra), Sebastián Bereciartúa (guitarra) y Jerónimo Sica (batería). Cada tanto, los bateristas explotan, como en la película Spinal Tap, pero nosotros tres estamos siempre. Los cambios de miembros se dieron por motivos naturales, no es que terminamos peleados con nadie.

Además, el año pasado se fue el guitarrista Arito Rodríguez. ¿Qué cambió al volver a ser cuatro?

V: Ahora es todo mucho más claro y contundente. Nicolás y Sebastián crecieron dos metros cada uno, y hasta yo tengo un poco más de espacio para hacer algún arreglo que antes no entraba.


ROCK LOCAL

¿Cómo fue el recibimiento de “Rock local”, el disco que editaron el año pasado?

V: ¡Alucinante! Tuvimos la suerte de tocar en un mismo fin de semana en Bahía Blanca, Neuquén y La Pampa, y en esos lugares se valora el hecho de que uno vaya hasta allá. No hay muchos que lo hagan, porque tienen pretensiones magníficas, como ir en avión o pedir baños con bidet (risas).

Nicolás: Cobramos por viajar, porque la música es gratis. Tocar nos gusta, el tema de la ruta es lo más duro, pero hace que una banda se mantenga unida. Siempre estamos con los pies sobre la tierra, si en un lugar no nos fue tan bien, tratamos que el productor no pierda dinero así nos puede volver a llevar. Es cuestión de ir sembrando nuestro propio camino. Creo que por eso podemos hacer la cantidad de shows que damos por año, que son un montón, alrededor de cuarenta.

Sus discos anteriores fueron grabados en una sola toma. ¿Cómo fue con este álbum?

V: Siempre hicimos todo junto, como una banda de garage. Si no queda en la primera toma es en la segunda, porque es fundamental llegar bien ensayados al estudio. El tiempo que pierdas alguien lo tiene que pagar, por algún lado te la ponen (risas). Aparte trabajamos con Gonzalo Villagra (exbajista de Los Natas), que es un maestro, y con él sacamos un sonido de bajo que es asesino.

En la canción que le da nombre al disco cantás que hay “mucha porquería” que no es rock de verdad. ¿Cuál sería esa “porquería”?

V: Se me fue la mano con eso (risas). Lo que le falta es groove y que sea rock, parafraseando a Riff, porque hay mucho que no lo es. Se amplió tanto el concepto que si ven a un tipo con el pelo largo y la guitarra eléctrica piensan que toca rock, y por ahí el tipo hace cumbia o cualquier otra cosa. El rock te tiene que hacer mover el pie y la banda tiene que sonar. Hay muchos grupos escondidos como Vudú, Támesis y Motorblues.

¿Y cuál dice que toca rock y no lo hace?

V: Babasónicos, por ejemplo. Pero no significa que lo que hacen esté mal, no los juzgo. Sólo digo que no es rock, es pop y listo.
Escuchá “Rock local”, de Viticus, en el podcast Picando Discos

LA FIESTA DE VITICUS

Van a repasar su primera década el sábado 9 de junio en El Teatro Vorterix. ¿Cómo será ese show?

V: Como lo mejor que hayamos hecho, porque llegar a diez años con una banda que no es Riff y que tiene su propio peso es un éxito. Vamos a festejar con quienes ya vinieron a vernos y con los que no también, porque se van a ir muy contentos. El Teatro Vorterix es un lugar ideal: tiene buen sonido, lo mejoraron mucho y está todo dado para que esa sea una gran noche.

¿Se puede adelantar alguna sorpresa?

V: Sí. Van a estar el Vasco Urionagüena, nuestro primer baterista, que va a tocar un par de temas; y Ciro Pertusi, de Jauría. La banda telonera va a ser Doberman, de Uruguay. Tocamos con ellos en Montevideo en mayo y suenan fenomenal.

N: Además va a subir al escenario el nieto de Víctor, mi sobrino Felipe, que tiene 13 años y toca muy bien. Eso quiere decir que se van a juntar tres generaciones: somos más familia todavía.

V: Cuando empezamos no pensamos que todo iba a ser tan bueno, esto es un lujo bárbaro para nosotros. Siempre seguimos, con dos metas claras: sonar bien, y… ¡que sea rock!

Publicado en www.rock.com.ar el 7 de junio de 2012.

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