Alan Parsons en el Luna Park: Marty McFly está de vuelta

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El productor volvió a la Argentina, en donde tocó sus grandes éxitos. A pesar del paso del tiempo, ninguna de las canciones sonó antigua.

Por Fabrizio Pedrotti.

En la segunda parte de la trilogía de Robert Zemeckis, el actor Michael Fox debe viajar de 1985 a 2015. Para eso usa el Delorean, un auto que transporta a los viajeros en el tiempo.

Justo cuando se estrenó la película, The Alan Parsons Project lanzaba su octavo álbum de estudio, Vulture Culture; y todavía disfrutaba de las mieles del éxito de “Eye in the sky”, editado tres años antes. Por el estilo psicodélico y progresivo de muchas de sus composiciones, no hubiera sido raro que alguno de sus temas fuera banda de sonido de una película de ciencia ficción.

A casi treinta años, el sábado Alan Parsons se paró sobre el escenario del estadio Luna Park, frente a unos siete mil argentinos que corearon sus éxitos. El show comenzó con el instrumental “Luciferama” (una combinación de las canciones “Lucifer” y “Mammagamma”), seguido de “The system of Doctor Tarr and Professor Fether”.

Faltó la escenografía, pero la puesta de luces fue muy buena. No así el sonido: el baterista Danny Thompson tuvo una performance brillante, aunque se podría haber lucido mucho más si su instrumento no hubiese sonado tan mal.

El set continuó con “Don’t answer me”, “Breakdown/The raven” y “Time”, en una estructura de escenario atípica: el líder –que participó de la grabación de discos como “Abbey Road” de The Beatles y “The dark side of the moon” de Pink Floyd- se ubicó en donde generalmente va el baterista. De las interpretaciones vocales se encargó P.J. Olsson, en el grupo desde 2003, pero también cantaron el guitarrista Alastair Greene, el saxofonista Todd Cooper y Parsons. El bajista Guy Erez sobresalió con un solo en “I wouldn’t want to be like you”, y el tecladista Manny Focarazzo disparó samplers desde su laptop en “La sagrada familia”.

Luego de “Psychobabble” y “Prime time”, el inglés se dio el lujo de interpretar “The Turn of a Friendly Card”, una suite de casi veinte minutos con varios fragmentos instrumentales. Las luces estuvieron programadas a la perfección: acompañaron de manera exquisita los fills del baterista, el más aplaudido de los músicos de Parsons.

Pero el momento de mayor fervor llegó con “Sirius/Eye in the sky”, el hit ochentoso por excelencia, en donde muchos dejaron sus butacas para aplaudir al ritmo de la música. El grupo se retiró del escenario muy aplaudido, pero todavía había más.

Para los bises, “Damned if I do”, “Old and wise” y “Games people play” fueron cantados por Olsson a pura energía y con una bandera argentina colgando de su pantalón. Después de una hora y cuarenta, el líder se despidió: “Gracias por venir. Mantengamos la música en vivo, no en Youtube”. El aplauso fue inminente.

La música de Alan Parsons sonó tan fresca como si hubiese sido compuesta hoy, y en referencia a “Volver al futuro”, va a seguir vigente en 2015. Los que estuvieron en el Luna Park volvieron a sus casas sabiendo que las canciones son la mejor máquina del tiempo.

Por Fabrizio Pedrotti.

Publicada en www.rock.com.ar el 3 de septiembre de 2012.

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