The Offspring en el Estadio Malvinas Argentinas: Sud-Americana

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Una hora y cuarto le bastó a la banda californiana para desplegar todos sus clásicos, el domingo en Buenos Aires.

En la platea hay un pelado, que de joven debe haber usado borcegos, cresta y tachas. Pasa parte del show arriba de una valla. Los que están detrás y no pueden ver el escenario lo insultan y le arrojan botellas para que se baje, pero no se da por aludido. Finalmente, hace caso cuando un encargado de seguridad le apunta con un láser.

Sobre las tablas están los reyes del punk pop californiano. Aunque Dexter Holland subió algunos kilos y Noodles intente ocultar sus 50 detrás de la cresta, estos músicos fueron el soundtrack de la adolescencia de todos. Lo de The Offspring no es una resurrección: en 2012 el grupo lanzó “Days Go By”, un disco maduro que rankeó dentro del Top 20 en nuestro país.

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De aquella placa, en el concierto sólo suena la canción homónima. Una lástima, porque tiene verdaderas gemas. Así y todo, hay grandes sorpresas: la primera es un cover de “California Sun”, de los Ramones (que según declaró la banda, fue estrenado un día antes en Perú), y la segunda pasa por la incorporación de “Session” al setlist. ¡La habían tocado sólo una vez en Sudamérica!

También existe una generación completa que recuerda a The Offspring por la ayuda de MTV (cómo olvidar al perro animado de “Hit That”, o la fallida fiesta de “Want You Bad”). Ambas suenan, y tampoco faltan “Original Prankster”, “(Can’t Get My) Head Around You” y “The Kids Aren’t Alright”. Hacéselas escuchar a tus padres: seguro las conocen.

La importancia del vivo

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Más allá de los chistes que podríamos hacer sobre el nombre de Pete Parada, es un baterista que funciona perfecto en una banda punk como The Offspring. No así el sonido del Malvinas Argentinas, que satura con su bombo y el bajo de Greg K.

Casi todo el tiempo hay tres guitarras: además de la de Noodles y Dexter está Todd Morse, un músico que los acompaña desde 2009 en sus giras. Por eso sorprende que en “Hit That” recurran a pistas grabadas en lugar de tocar el riff principal. Los overdubs también aparecen en fragmentos de “Pretty Fly (For a White Guy)” -no sólo en los coros de las chicas- y en la intro de batería de “Why Don’t You Get a Job”. Innecesarios.

Luego de una hora y cuarto llega el final, y el pelado retorna a la valla prohibida. El encargado de seguridad le vuelve a apuntar con la luz verde. Al rato, otro hace lo mismo: ya no tiene uno, sino dos que lo intimidan. Pero desisten cuando notan que al lado de las siete mil almas coreando el “La, la, la, la, la…” de “Self Esteem”, lo demás es insignificante. El reloj marca que pasaron sólo 75 minutos, pero fueron suficientes para que todos regresemos a la pubertad.

Por Fabrizio Pedrotti (publicada en Rock.com.ar el 10 de septiembre de 2013).

Fotos: Lucas Page.

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