Neal Morse: “Nadie tiene demasiado control sobre Flying Colors”

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El artista dice que no se sabe cuáles serán los próximos pasos de la banda, porque el grupo es una criatura “con vida propia”. Además, adelanta que su nuevo disco solista seguirá la línea de Transatlantic. Entrevista exclusiva.

Por Fabrizio Pedrotti, para Rock.com.ar.

Second Nature, de Flying Colors, fue uno de los mejores lanzamientos del año pasado. En él, Neal y Steve Morse (guitarrista de Deep Purple), Mike Portnoy (ex Dream Theater, The Winery Dogs), Casey McPherson y Dave LaRue viraron hacia un camino más progresivo. El material suena prolijo y consistente, pero durante la grabación hubo situaciones inesperadas. Como cuando el baterista le propuso a Neal que le añadiera voces a un fragmento de “Open up your Eyes”… ¡después de finalizar la mezcla!

“No se suponía que ese puente sería cantado –se ríe el tecladista-. No tenía nada armado, así que lo escuché y dije: ‘Bueno, podría escribir esto o aquello’. Pero quedó bastante bien”.

Otro detalle es que él y Casey se encargaron de la producción. “Como trabajamos juntos en las letras, tuvimos que llegar a un lugar en el que ambos podamos coincidir y decir: ‘Esto quedó aceptable. Antes, cuando estábamos con Peter Collins, era una sensación diferente, porque teníamos que hacer que también le gustara. Y él tenía la decisión final. Pero pasa como en toda colaboración: si sentís algo intensamente, podés forzar las cosas para que se den como querés (risas)”.

-Escribieron algunas bases del disco mediante Skype. ¿Cómo lidiaron con el delay?

-No fue tan malo. Lo hicimos sin video, así que parecía una gran llamada de conferencia. Le subimos el volumen a los micrófonos para oír un poco mejor, aunque no fue mucho lo que compusimos ahí. Armamos el esqueleto de “The Fury of my Love” y algunos otros temas, pero eso no se unió hasta que nos juntamos.

-Casey dijo que si no fuera por vos, no habría canciones de amor así.

-(Se ríe). Puede ser, pero las cosas simplemente te llegan. Extrañamente, se me ocurrió la idea para el estribillo durante el primer tour de Flying Colors, mientras caminaba por las escaleras de Montmartre, en París. No sé por qué, pero no se lo presenté a la banda hasta mucho tiempo después.

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-¿Y “Lost Without You”?

-La escribí durante la gira de Transatlantic en Europa; conservamos muchas de las letras que hice en la ruta. Muchas veces empiezo una canción pensando qué querría decir en el estribillo, y a partir de ahí desarrollo el resto. Y en esta me gustó la manera en la que se sentía.

-Generalmente, en tus otros proyectos eras el cantante principal. ¿Cómo te sentís al componer temas y que los cante Casey?

-Realmente lo disfruto, porque es un desafío diferente. Los dos venimos del “mismo lugar”, así que casi siempre estamos de acuerdo. A veces no pensamos igual sobre cómo decirlo, pero la dirección es similar. Cuando armé esas letras sabía que nos íbamos a juntar, y que él iba a tener sus propias ideas. Así que no es que él le pone voz a lo mío. Yo escribía una letra y luego nos reuníamos, y Casey me decía: “Me gusta esto, pero no siento aquello, o quizás podríamos hacer algo mejor en tal parte”. Pasamos días y días armándolas.

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-“Open Up Your Eyes” fue uno de los primeros temas realmente progresivos que publicaron, pero en un principio Steve Morse no estaba del todo seguro. ¿Cómo lo convencieron?

-Bueno, en el primer disco teníamos a “Infinite Fire”, y si mal no recuerdo, surgió cuando me junté por primera vez con él para escribir. Sucedió hace bastante, dos o tres años antes del primer álbum –que salió en 2010-. También trabajamos en lo que sería “Better than Walking Away”, y quizás hubo algún otro que creamos ahí. Estuvimos juntos sólo por dos días, pero escribimos un montón de material. Siempre pensé que la idea de Flying Colors era tener un grupo que combine rock progresivo con algo de pop. Sería más “accesible”, e incluso tendría hits y cosas así. Cuando nos juntamos, me acuerdo que le pregunté a Steve: “Hey, ¿qué dirección querés que tomemos?”, y él me dijo: “Sólo toquemos música, y veamos hacia dónde va”. Le respondí que esa era exactamente la manera en la que yo lo veía. Así que todo el tiempo tratamos de no tener las cosas calculadas, de ser honestos y de seguir los temas para el lado que quieran ir.

-Casey contó que tenían material escrito para otros tres discos. ¿Van a usar algo de eso en el futuro?

-No tengo idea, nunca sé qué va a pasar con la banda. Ninguno de nosotros tiene demasiado control sobre el grupo, porque es una criatura con identidad propia y un “mundo aparte”. Y es genial que sea así.

NEAL EN BUENOS AIRES

Morse tocó con Transatlantic, otro de sus supergrupos, en febrero de 2014 en el Teatro Vorterix. “¡Oh, man! Creo que fue uno de mis conciertos favoritos de toda la gira, y eso que hicimos un montón de fechas –dice-. La recuerdo como una velada grandiosa, sentí que era una noche especial, y nunca me olvidaré de ella”.

-¿Vas a volver?

-Me encantaría ir con mi proyecto solista, o con cualquier otra cosa. Vivimos una gran experiencia, así que espero que Dios nos acompañe y haga que regresemos. Si tenés algún promotor que nos quiera llevar, decile que estamos listos (risas).

-En esta gira de Transatlantic incorporaron un fragmento de “Ride the Lightning” (de Metallica), al pronunciar esa frase en “Kaleidoscope”. Antes hacían lo mismo con “Highway Star” (de Deep Purple), en “Duel with the Devil”. ¿Lo pensaron al momento de componerlas, o surgió luego?

-(Se ríe). Fue una idea de Mike Portnoy, realmente disfruta eso, y les dice “perlitas”. Es como para poner algo diferente, que no esté en el disco, así el público se sorprende y dice “¡wow!”. Es totalmente espontáneo, según cómo va yendo el tour. A la tarde él nos dice si piensa que tenemos que hacerlo, y lo practicamos en la prueba de sonido. Es un placer tocar con uno de los mejores bateristas del mundo, y somos muy buenos amigos. Es una gran bendición en mi vida.

-¿Es verdad que a tu mujer al principio no le gustaba el logo de la nave espacial?

-¡Oh, sí! (risas). Tampoco le agradan los cohetes, ni la ciencia ficción. Así que siempre me jode con eso, pero ya se acostumbró.

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ENTRE TUBOS DE ENSAYO

Además de los supergrupos, el estadounidense lanzará The Great Experiment, su nuevo álbum solista, el 10 de febrero. En él lo acompañan el baterista Mike Portnoy, el bajista Randy George, el guitarrista Eric Gillette y el tecladista Bill Hubauer. “Lo terminamos hace bastante, hay un período largo entre la finalización de un disco y su salida –cuenta Morse-. Deberíamos haber tenido lista la mezcla el primero de diciembre, pero nos atrasamos mucho y la completamos un mes después. Ahora hay un poco de espacio para respirar antes de que empiece el tour, así que aprovecho a escribir más cosas”.

-Entraron al estudio sin ningún material previo. ¿No se tentaron de usar ideas anteriores?

-(Piensa). Bueno, fue un gran desafío. Pero también es duro cuando llegás con un montón de demos y tus compañeros empiezan a modificarlos. Acá funcionó distinto: algunos trajeron maquetas de cosas y yo mostré otras, aunque casi no las usamos. Compusimos un montón en el momento. Fue realmente un experimento para mí, porque no entendía lo que estaba pasando, y un montón de veces no estaba del todo convencido. Aunque escribimos casi todo el álbum en conjunto, seguimos los instintos de Portnoy, que es muy seguro y sabe qué está bien.

-¿Por eso cambiaste el nombre a “The Neal Morse Band”?

-Sí, porque fue un proceso colaborativo entre los cinco. Nunca antes lo habíamos hecho. Cada disco era bocetado entre el 75% y el 90%, y después nos juntábamos y le dábamos forma a algunas cosas. Pero este es un trabajo “de banda”.

-Una de las canciones se llama “Following the Call”. ¿Está referida a Dios?

-Sí, habla bastante al respecto. La primera parte fue escrita por Bill, y también se trata de dejar atrás todo el pasado y soltarlo.

-Ya lanzaste el video de “The Grand Experiment”, un hard rock bastante directo. ¿Cómo son los otros temas?

-“Waterfall” tiene tres voces, y es medio acústico. Lo hicimos con doce cuerdas, y a mí me recuerda a “Entangled”, de Genesis, porque suena espacial. Después está “Agenda”, que es algo que tenía desde las sesiones de Songs from November (2014). Es una canción pop simple. Y la apertura y el cierre son dos canciones progresivas, realmente pesadas y épicas (“Following the Call” y “Alive Again”).

-Así que no será un álbum cristiano…

-No, hay letras espirituales, pero sigue la línea de un disco de Transatlantic.

-Imagino que a veces escribís algo y decís: “Voy a guardar esto para otro proyecto”.

-Sí, cada tanto, pero hay temas que surten efecto en varias áreas. Cuando compuse “The Fury of my Love”, de Flying Colors, pensé que Casey iba a sonar genial en el estribillo. Así y todo, aunque yo tenga el “concepto”, eso no quiere decir que a la banda le guste. Simplemente depende. Por suerte, al escuchar The Grand Experiment siento que quedó grandioso, y veo que ese proceso valió la pena.

 

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