Ghost: “Hoy hay más tecnología, pero no somos más felices”

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El cabecilla del grupo explica la visión retrofuturista de “Meliora”, y además cuenta la conexión de una de las canciones con su hermano. Entrevista exclusiva.

Por Fabrizio Pedrotti, para Rock.com.ar.

Aunque los músicos de Ghost sean suecos, se llevan muy bien con los Estados Unidos. “Spirit”, el tema que abre su último disco, está inspirado en la Nueva York de 1929, justo antes de que la gran crisis asotara al territorio. El país, en ese momento, era un infierno.

Hace unas semanas, casi se produjo otro estallido. Esta vez no tuvo que ver con una debacle económica –que tampoco sería algo extraño- sino con la presencia de ¡dos! papas en pocas cuadras a la redonda.

Sucede que Ghost, los liderados por Papa Emeritus III, iban a tocar en Filadelfia… el mismo día que el Papa Francisco iba a estar en el Encuentro Mundial de Familias de esa ciudad. Finalmente, el recital de los europeos tuvo que posponerse por razones de seguridad: ningún tipo de show o celebración podría realizarse en simultáneo a la visita del pontífice argentino.

Lejos de preocuparse por los mismos asuntos que la iglesia, la banda tiene otras cuestiones en mente. “Meliora” (2015) es uno de los lanzamientos del año, y no lo dice un simple periodista: lo afirman todos los ránkings. Debutó en el top 10 en Billboard, donde llegó al segundo lugar de la lista de Rock Actual; vendió más de 29.000 ejemplares en su primera semana y es el número 1 en las tiendas independientes de los Estados Unidos.

Medios como Metal Hammer y Entertainment Weekly publicaron que es uno de los “grupos más emocionantes de la escena de hard rock de todo el mundo”, y que el disco es “una misa oculta de metal perfecto”. Detrás de “Meliora” no sólo hay grandes canciones, sino un marcado trabajo visual.

Para su tercera placa de estudio –sin contar el EP “If you have ghosts” (2013)-, el concepto general iba a ser una visión retrofuturista de la ausencia de Dios. Así lo había anunciado este mismo entrevistado anónimo en una nota que habíamos hecho en 2014. Lo interesante para los suecos era descifrar cómo actuarían los humanos si no existiera alguien en quién creer. Por eso, cuando la voz del otro lado del teléfono dice: “Ya estás en línea con un nameless ghoul”, lo primero que hay que hacer es preguntar al respecto.

-Contaste que no te hubiera gustado crear este álbum desde un punto de vista “futurista tradicional”, porque la tecnología te parece poco sexy. ¿A qué lo atribuís?

-A que a todo lo de ciencia ficción, con un toque moderno… creo que Voivod ya lo hizo mejor (risas). Queríamos enfocarnos en la fe “mental” y en la espiritualidad del hombre, más que en nuestra progresión técnica como humanos. Obviamente, cuando cantás sobre las personas del pasado, hay una conexión con las actuales. Todo está presente, sólo que no se menciona. En el aspecto visual, “Meliora” no hubiera sido interesante si se hubiera tratado desde el lado contemporáneo. En cambio, la óptica futurista de 1920 es más rica y provechosa. De todas maneras, describimos el mismo problema: que como humanidad estamos perdidos a pesar de todas las “herramientas” que nos dan para mejorar la vida. Y a veces, en ese intento de progresar, fallamos. Hay pruebas de que en el mundo hay más tecnología, pero las personas no somos más felices.

Dentro de las canciones

El primer single del disco que se estrenó fue “Cirice”, una pieza de seis minutos que coquetea con una intro doom y un estribillo pegadizo. Luego llegaría “From the Pinnacle to the Pit”, con un bajo a lo Alice in Chains y un poderío avasallante. Uno de los artífices de este sonido fue el productor Klas Åhlund, quien paradójicamente ya había trabajado con artistas como Madonna, Katy Perry, Kylie Minogue y Kesha.

-Para “Cirice” laburaron un montón en el estudio, porque era un instrumental de nueve minutos. ¿Cómo fue “Majesty” y con “Absolution”?

-“Majesty” no nos llevó tanto esfuerzo. Algunos de los temas estaban escritos como se publicaron, en una especie de demo original. Ese, “Spirit” y “He Is” no quedaron muy diferentes de la primera cinta que armé. “Absolution” tomó más tiempo, y sí hubo muchos cambios. Eso es lo divertido de hacer discos. Generalmente escribo una canción en mi casa y directamente la grabo, aunque quizás no por completo. A algunas sí las preparo desde el principio hasta el final. A veces me pasa que tengo estribillos o versos desperdigados, y luego los mezclo y los conecto. “Absolution” fue uno de esos casos, porque sufrió modificaciones en la preproducción. Ahí grabás una versión, después la hacés de nuevo y luego otra vez. Quizás la voz no funciona en cierta nota, por ejemplo, y debés cambiarla. El tema que más trabajo llevó fue “Zenith”, que nos consumió mucho tiempo. Terminó siendo el bonus track un poco por eso, porque hubo muchas discusiones al respecto.

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-¿Intentás que el proceso se dé naturalmente?

-Sí, a veces querés que una canción se desarrolle más fluida. Es lo mismo que con “He Is”, que tardamos un montón para incluirla. El esqueleto era muy simple: estaba escrito en piano. Pasar de ese instrumento a un arreglo orquestal puede ser complicado, y lleva su proceso.

Y vaya si les tomó trabajo. Aunque la pieza fue compuesta en 2007, no vio la luz hasta ahora. Es la más vieja de “Meliora”, y ni siquiera estaba la intención de que formara parte de un disco de Ghost, sino de un proyecto anterior. Originalmente se titulaba “Lei è”, y era una de las favoritas de Selim Lemouchi, amigo de los músicos y excantante de The Devil’s Blood. Más allá de que había sido grabada para “Infestissumam” (2013), fue dejada de lado.

Una vez que Lemouchi se suicidó, en 2014, Ghost pensó que publicarla sería un buen homenaje, y volvieron a poner manos a la obra. “Es una canción al estilo de Romeo y Julieta, donde uno de los dos guía a la pareja al abismo, pensando que habrá un lugar mejor para amarse fuera del mundo real –explicaron los músicos en un comunicado-. Es sobre fe y devoción”.

-En una entrevista deslizaste que “He Is” también es una especie de tributo a tu hermano. ¿Es cierto?

-Hay algunas partes que definitivamente están conectadas con él, sí.

-¿Con qué clases de sentimientos?

-(Piensa). Él marcó mi vida y mi camino. Fue el artífice de la persona en la que me convertí después. Era mayor que yo… bastante, de hecho. Así que cuando yo era chico, él era adolescente. Siempre me enseñaba a ser correcto, pero también me “educaba” en cosas malas, porque le parecían graciosas –se ríe unos segundos al recordar una anécdota-. Por ejemplo, cuando teníamos que tomar el colectivo, me explicaba que directamente pasara frente al conductor, le dijera que se fuera a la mierda y no le pagara (risas). Me instigaba para que me colara, sólo para divertirnos. Hacía un montón de bromas. Sus amigos también se tentaban, obvio. Mi hermano le aportó mucho color a quien soy, también desde la música y las películas. Así que para mí, “He Is” involucra un montón de sentimientos.

-¿Todavía vive?

-No, lamentablemente.

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Ghost, desde adentro

El año pasado, la banda tocaba por segunda vez en Buenos Aires. El show era en el Teatro Vorterix, y era una revancha para verlos en vivo, ya que en 2013 se habían presentado en River Plate, junto a Iron Maiden y a Slayer.

Para describir mejor la situación voy a permitirme usar la primera persona, algo vedado en el periodismo. El 31 de agosto de 2014 era un domingo otoñal que no terminaba de ser lúgubre, pero que tampoco tenían la calidez de la primavera.

Llegué al Vorterix a las cinco de la tarde. Algunos días antes me habían confirmado que entrevistaría a un nameless ghoul. Cuando entré -en el lugar no habría más de veinte personas, entre técnicos, mánagers y otros periodistas que esperaban por su turno- vi a uno de los músicos encapuchados, dando una nota frente a cámara.

Mientras aguardaba en la fila para hacerle el reportaje, un miembro del staff me apartó a un costado y me hizo subir al escenario vacío, que ya lucía la estética de Ghost. Luego, vino esta secuencia: subir y bajar escaleras, atravesar pasillos, ver a los músicos almorzar sin sus disfraces y finalmente llegar a un vestíbulo. No sabía por qué me llevaban ahí, si el encapuchado al que debía entrevistar estaba en el hall del teatro.

Papa Emeritus II, el año pasado en Buenos Aires. Foto: Lucas Page (http://www.lucas-page.com).
Papa Emeritus II, el año pasado en Buenos Aires. Foto: Lucas Page (http://www.lucas-page.com).

Después de tantos vericuetos y al cruzar una pequeña puerta, apareció el líder del grupo. Sin la parafernalia, las túnicas, los maquillajes ni las máscaras: a cara lavada, en su camarín. Enfundado en una campera de cuero, me saludó y se presentó con su nombre real. Nos sentamos frente a frente, y charlamos media hora.

“Hay mucha comunicación que se pierde con los disfraces”, argumentó.

Ahí, este -ya no tan misterioso- personaje me había comentado de la idea de expandir el escenario de Ghost. De llevarll a otro nivel y cruzar las barreras de lo que se había hecho antes en la música. Para él, el siguiente disco debía sonar más fuerte, conciso y sólido. Visto en perspectiva, todo cuadra.

Por eso ahora, al momento de esta segunda entrevista y cuando el hombre del otro lado de la línea me dice que es -muy entre comillas- el “guitarrista”, decido no creerle y le sigo el juego: es la misma voz con la que me había encontrado en 2014.

Volviendo al disco: el final de “Meliora”, con “Deus in Absentia”, no sorprende demasiado, pero es efectivo. Hay un coro de ultratumba, con lamentos que cierran por completo la idea de la falta de una divinidae. De eso ya me había hablado el entrevistado hace más de un año, antes de que el álbum se grabara. La dirección estaba muy marcada.

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En la ruta

-Ya hubo algunos cambios en esta gira: además de la entrada de Papa Emeritus III, tienen la idea de agregar “monjas” en cada concierto. ¿Era la expansión de la que me habías hablado?

-¡Oh, man! Tenemos una inmensa lista de objetivos, pero hay que ir de a poco. Después de un par de recitales del tour podés implementar progresiones, porque ensayás las cosas en el día y las tenés listas las noches siguientes. Ahora estamos perfeccionando los shows de Norteamérica, que nos demandarán hasta noviembre. Vamos a ir a Europa en el otoño boreal, y después llegarán un montón de fechas, como en los grandes festivales. Sabemos que lo que planteamos ahora no va a parecer tan majestuoso en esas condiciones. Nuestra puesta parece gigante en un teatro de dos mil personas, pero si tocás frente a treinta o cuarenta mil en un gran predio, te toca subir unos escalones. Tenemos que dejar un montón de cosas preparadas. El problema es que hay que repartirlas, porque no podemos hacer todo de un tirón. Es como “You can’t always get what you want”, la canción de los Stones (risas).

-Van a venir al Lollapalooza argentino en marzo. ¿Piensan agregar un sideshow?

-No sé, pero puedo confirmar que luego vamos a volver.

-Desde la primera presentación de Papa Emeritus III –en junio de 2015- hasta la versión actual hubo modificaciones en el maquillaje. ¿Qué pasó?

-(Piensa). Creo que fue un error del principio, y lo corregimos muy rápido. Cambiar los disfraces es un gran giro para nosotros, junto con lo de las máscaras… cuando nos transformamos es cuando más se complica. Sé que algunos fans se sienten raro y les lleva tiempo acostumbrarse, pero tenemos un montón de problemas todo el tiempo. ¡Es más difícil de lo que piensan! (risas).

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